Tanta tristeza


Entra tanta tristeza al levantarse.
Tanta tristeza, tanta.
Y comprobar que fuera
el mismo mundo triste
obstinado circula con todas sus urgencias:
insensible al dolor.

Ajados se lamentan de su postrer destino
hombres, besos de piedra,
mordiendo la continua resignación a que se aferran.

Y sobre tibios lechos se vierten, se derraman:
sueños y muerte.
Soliviantado ritmo por un ferrocarril,
vía a las tinieblas.


Manual lírico para poetas inéditos (1996)

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