III

ROSA DE LOS RUMBOS





Solito mi vida, huyendo
de tu corazón pirata.

RAFAEL ALBERTI



Vamos al corazón por el misterio,
trémulos, sin hablar, todos a proa,
en una inmensa ansia.

JUAN RAMÓN JIMENEZ

I
Y se me rompe hasta el alma
de tanto como te quiero
y tú sin quererme nada
y yo te sigo queriendo.

II
Me gusta ponerme calcetines
cuando voy contigo al cine.
Y cuando hago el amor
con paciencia y corazón.

III
No me deja la niebla
ver tu perfil de isla,
y no me deja ver
la luz de tu sonrisa.

IV
A diario naufrago
afligido y sin saber:
cuántas veces te he querido,
cuántas te voy a perder.

V
Después de quererte tanto
mi corazón anda ciego
y no volverá a querer
si no es a tientas primero.

VI
Maleficio de amores,
mar sin templanza,
Donde duermen las flores
patrulla el ansia.

VII
Tu sonrisa de isla
no deja huella.
Tus labios apretados
me la secuestran.

VIII
Te quiero porque te quiero
que eso es cosa sólo mía.
Y en el placer de quererte
anda toda mi alegría.

IX
Tus labios en mi boca
se cierran dulcemente.
Y quisiera ser tuyo
más que el tiempo presente.

X
Una noche de juerga
un ambiente de alcohol
unas ganas inmensas.
Y ocurrió...qué ocurrió.

XI
Vivir no significa nada:
mátame tú que puedes.
Hiéreme con el pronto
mortal que tu cariño tiene.

XII
Yo no quiero tocarte
para que no te rompas
porque eres igualita
que el cristal de las pompas.

XIII
Son tus ojos dos cuentos
que en la noche me narran
aventuras marinas
que despuntan al alba.

XIV
Cómo quieres que olvide
si son tan dulces tus besos
como la luz que despiden
los ángeles en el cielo.

XV
Capitán de tus ojos
y tu deseo acuoso.
Teniente del navío
por quien yo me extravío.

XVI
Tu corazón de niña
cambió de forma
antes era gacela
ahora leona.
Qué gran misterio
con el tiempo el amor
se vuelve fiero.

XVII
Antes tú me decías,
con claro acento,
que sin mí no vivías
más de un momento.
En cambio ahora
que me muero por verte
vives a solas.

XVIII
Cuando quiero decirte
cuánto te quiero
en las paredes pongo
letras de fuego.
Luego te enfadas
y me pides que escriba
con letra clara.

XIX
Anoche vine a verte
y tú no estabas.
Cuando voy tras de ti
nunca te aclaras.
Y yo sospecho
que más que amor lo tuyo
sólo es despecho.

XX
Tú rielas en la mar
y yo navego
al compás de tu luz
que es mi consuelo.
Marinerita,
bogaré por tu amor
toda la vida.

XXI
Tú me querías
porque te daba besos
por alegrías.
Y aún me quieres,
pero ya no te doy
lo que más sientes.

XXII
Déjame que te beba
despacio, a pequeños
sorbitos de tus ojos
borrachos, a livianos
momentos de tus besos
marcados sobre el mar.

XXIII
Voy hacia ti
por los átomos rotos
que el aire empuja.
Vienes a mí
por la propagación
que la luz duda.

XXIV
Vivo frente a la muerte
de tus ojos de muerte.
Pongo frente a tu tiempo
mi poquito de tiempo.
Contra tu corazón
tengo mi corazón.
Pero frente al abismo
de tu amor cataclismo,
sólo tengo mi amor.

XXV
Por qué te quiero,
amor,
¿por qué te quiero?
Si no quiero quererte,
amor,
si yo no quiero.
Porque para quererte,
amor,
no basta el cielo.

XXVI
Sobre todo: te quiero.
Lenta estrella del cielo.
Delicada flor nueva.
Luna pálida y llena.

Sobre todo: te espero.
Para que surja luego
una especie de aurora
en un reloj sin horas.

XXVII
Marinerita, mi amor,
navegando con tu flor
abierta de par en par.

Marinerita: ¡a la mar!
Que mi barca no navega
si no es por tu blanca vela.

2 comentarios:

Céline... dijo...

Precioso. Precioso. Es increíble. Qué envidia. Las mías no llegan ni a la cintura...

mali dijo...

No había tenido tiempo de leer esto hasta ahora,

a veces percibo el amor como a un bebé, como se puede apreciar algo tan pequeño, tan vulnerable, tan poderoso..., con una sola mirada ya quedamos hechizados...

como un cachorro al que le das leche con una jeringuilla,

durante unos seis meses daba un biberón a un corderito, se llamaba copos,

las sonrisas por aquellos tiempos tenían más sentido,

leer algo así me hace sonreír,

me transporta a la inocencia de antes, a quererlo todo aún con mis eternas dudas, el tiempo del amor transcurre tan lento y a la vez se hace imperceptible, supongo que sigo con la impaciencia que caracteriza a los niños, y aunque la magia siempre roza mis labios, nunca llego a creer en estas ilusiones, hacer las cosas tan poco a poco me causa nauseas sentimentales....

un abrazo,

me gusto esa inocencia maliciosa, o malicia inocente,...