Tan hermoso es mirar
a través de las curvas
donde van tus caricias.
Tan amable es andar
por la noche oscura
de tus brujas pupilas.
Tan feliz despertar
tus palabras de espuma,
en mis besos, dormidas.
Tan bonito estimar
la demora que anuncia

el cristal de tu risa.
Tan dichoso encallar
en el banco de luna
que me dan tus mejillas.
Tan afable bañar
mi lengua en la penumbra
de tu mar de saliva.